Psicoterapia Familiar

 1. ¿Qué es la terapia de familia?


La terapia familiar es un tipo de psicoterapia que trata los conflictos y dificultades que existen entre los diferentes miembros de una familia. Esta terapia puede involucrar a todos los miembros de la familia o solamente a los que tienen la voluntad de participar, para ayudarles a mejorar su comunicación y resolver sus conflictos a través del cambio de patrones de interacción negativos entre ellos.


El psicólogo escucha las demandas particulares de cada miembro y estudia dinámicas que se producen entre ellos, con el fin de implementar cambios positivos a nivel personal y familiar a la hora de relacionarse entre sí.



  a. Problemáticas comunes


Existen diversas problemáticas en las familias que suelen darse con mayor frecuencia:


  • Enfermedad mental de algún miembro de la familia. Algunos trastornos mentales pueden ser difíciles para el que los sufre y para su familia: la drogadicción de uno de los miembros, la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad, entre otros, pueden generar problemas en el núcleo familiar.
  • Enfermedad física de algún miembro de la familia. Las enfermedades nos hacen conectar con el miedo a ser dependientes, al dolor, a la pérdida de nuestras capacidades, etc. Y en todo ese proceso, la familia podría resentirse por la carga emocional que conlleva todo ese proceso.
  • Dificultad para gestionar las diferentes etapas evolutivas de los hijos. Existen diferentes etapas de los hijos que en sí mismas, requieren de más límites e implicación por parte de los padres: la etapa del NO, la adquisición de rutinas como hacer los deberes, la adolescencia, etc. Y suelen desencadenar un mayor nivel de conflicto.
  • Momentos críticos en la evolución familiar. Todas las familias pasan por momentos difíciles: duelos, problemas económicos, divorcios, etc. Pero hay algunas crisis que son especialmente difíciles por lo inesperado del acontecimiento o por lo traumático de la situación en sí.
  • Orientación para padres. Se trabaja con los padres entrenándolos frente a las conductas desadaptativas que pueden llegar a sufrir sus hijos, facilitando respuestas y herramientas frente a distintas situaciones para conseguir una adaptación positiva de los niños o adolescentes.
  • Dificultades de comunicación o de convivencia en la familia. Hay momentos en los que la comunicación se ha perdido y lo que ha quedado entre los miembros de la familia es distancia, rencor, malos entendidos, etc. Es necesario entonces, fomentar una sana comunicación en un espacio en el que todos sean escuchados y comprendidos.
  • Mediación familiar en casos de separación o divorcio. Durante los procesos de separación y divorcio puede pasar que los hijos sean pequeños y que los padres no sepan cómo explicar a sus hijos lo que está pasando en su hogar. Además, entre algunos progenitores pueden existir sentimientos hostiles que haya que resolver para que el proceso se haga de manera saludable para todos.
  • Rivalidad o conflictos entre hermanos. Algunos hermanos tienen un alto nivel de conflicto, peleas, celos que deben ser tratados para que puedan disfrutar de ese apoyo y compañía que son los hermanos.
  • Discrepancias educativas entre los padres. Es normal que los padres tengas diferencias a la hora de educar a sus hijos. Son personas diferentes, que vienen de familias diferentes, con experiencias diferentes, pero eso no tiene porqué significar conflicto, en cambio en muchos casos sí.


En estas situaciones y otras, la terapia familiar puede ayudar a los miembros de la familia a entenderse, ayudarse y colaborar entre sí para lograr un equilibrio y funcionamiento más saludable y positivo.Nuevo párrafo


  2.  Procedimiento


La terapia familiar generalmente reúne a varios miembros de la familia para las sesiones de terapia, para solucionar los conflictos que se generan en la interacción entre ellos. Con este fin, el terapeuta familiar asume el rol de facilitador y orientador y tiene una visión sistémica del grupo familiar. Su misión es lograr que la familia se apropie de las herramientas que necesita para hacerle frente a las situaciones difíciles de una manera más eficaz.


Para ello, en Terapia Viva utilizamos un enfoque integrador con el que conseguimos trabajo terapéutico más rico, profundo y efectivo.

a. Terapia familiar con enfoque integrador

 

  • Terapia familiar sistémica. Trata a la familia desde la causalidad circular, que tiene en cuenta que el comportamiento de cada integrante produce una reacción en el resto, y esta a su vez generará una nueva respuesta en esa persona. También se parte del concepto de totalidad, ya que el conjunto de miembros de la familia genera respuestas cuya identidad es superior e independiente a la suma de respuestas individuales de todos ellos. Con estos conceptos como base, se trabajan la comunicación, los límites, roles y relaciones de poder y sus efectos sobre el desarrollo personal de cada integrante, mediante diferentes técnicas como la dramatización, la paradoja o la alianza temporal entre miembros.


  • Terapia familiar cognitivo-conductual. Tiene como objetivo buscar soluciones específicas a problemas concretos planteados por la familia, o por uno de sus integrantes y para ello, se centra en mejorar aspectos negativos de su interacción, reforzando el sentimiento de pertenencia y las posibilidades de comunicación, y colaboración. Las principales técnicas que utiliza son el cambio de pensamientos negativos e ideas mal interpretadas, y el análisis de estos pensamientos dentro de los problemas de la familia.

b. Tratamiento


Las sesiones habitualmente duran 1 hora y media. La frecuencia y el número de las sesiones que se necesitan dependen de la situación particular de la familia y de la recomendación del terapeuta.


1. Primeras sesiones: Se trata el motivo de consulta y se plantean los principales objetivos terapéuticos.

2. Proceso terapéutico. Se fomentará el cambio de estructuras y patrones de interacción disfuncionales de la familia y para ello              trabajaremos específicamente en:


  • Los objetivos individuales y familiares, y cómo trabajar para lograrlos.
  • Los conflictos habituales y dificultades específicas de cada miembro y la familia.
  • Los roles familiares y patrones de comportamiento para identificar interacciones que contribuyen al conflicto, y maneras de         resolverlos.
  • Las fortalezas y buenas prácticas de la familia.
  • Nuevas formas de interactuar y comunicarse de manera asertiva.
  • Estrategias de afrontamiento y resolución de conflictos.
  • Desarrollar la capacidad para llegar a acuerdos, de manera que existan límites claros y flexibles donde cada miembro de la          amilia sepa qué se espera de él/ella.
  • Potenciar un entorno familiar en el que cada miembro sea independiente y tenga confianza en sí mismo, pero a la vez
  • desarrolle el sentido de pertenencia a su familia, logrando un balance entre la individuación y la pertenencia.
  • Mejorar la convivencia familiar.

 

 3. Consolidación del proceso. Una vez se han logrado la mayoría de objetivo fijados, la familia puede acudir a consulta de manera   más espaciada para ser reforzados en su trayectoria positiva y ayudados en dudas que les puedan surgir.

Se espera de la terapia de familia que ayude a que la comunicación entre los miembros sea más fluida, que puedan expresar sus sentimientos y pensamientos con equilibrio entre la libertad personal y el respeto mutuo, gracias a unos límites claros entre ellos. Cada miembro es diferente y dichas diferencias, no serán fuente de conflictos, sino más bien un hecho que enriquecerá sus interacciones, fomentando el crecimiento y apoyo mutuo.


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