Orientación Familiar

Hoy en día existen múltiples modelos de familia. Hemos pasado de la familia como madre y padre con sus hijos, a una mayor diversidad de tipos y estructuras familiares: familias monoparentales, familias recompuestas, familias homoparentales, familias adoptivas, familias de acogida.


Y junto a ello, han aparecido retos que desconocíamos.


1.    ¿Quién necesita orientación familiar?


Cada familia tiene una trayectoria única y diferente a la de otras familias, por lo que requerirá una atención y apoyo específico a su momento y problemática. Las familias pasan por momentos de desorganización y crisis, durante las que pueden o no, necesitar ayuda externa. 


Dicha ayuda es aconsejable durante el momento de crisis, cuando hemos observado durante algunos meses que la situación no mejora. Las discusiones en bucle y los sentimientos de frustración, pena o rabia no desaparecen. Entonces, es importante pedir ayuda, previo a que la situación se cronifique. 

a.         Cuando existen conflictos, por ejemplo:     



a. Si hay situaciones de malos tratos o abusos es urgente acudir a un profesional.     


b. Si lleváis un tiempo en el que los conflictos en el hogar no disminuyen. Las discusiones no cesan y cada vez la escalada llega a    puntos más dolorosos.     


c. Si habéis pasado por una situación de crisis de la que no estáis pudiendo salir y retomar el equilibrio. El rencor, el enfado de unos contra los otros, hace que no se puede dar un perdón o una integración de la situación de crisis familiar.     


d. Si cada vez hay más distancia entre los miembros de la familia. El hecho de no conseguir solucionar los problemas despierta hastío y frustración en los miembros de la familia, que se aíslan para no seguir viviendo una y otra vez la situación desagradable.     


También es importante pedir ayuda cuando viene una época de cambio o estrés para la familia. A todos nos pasa que hay ocasiones en las que no sabemos cómo gestionar una determinada situación de la manera más adecuada.     





  b.  Cuando vienen cambios estresantes, por ejemplo:   



a. La llegada de un hijo. Aunque sea contraintuitivo, la llegada de los hijos puede ser uno de los factores más estresantes para la pareja. Entre los 0 y los 2 años del recién nacido, es cuando las parejas pueden sufrir más distanciamiento, incluso la ruptura.       


b. La ayuda en las diferentes fases de los hijos: la etapa del “NO”, la adolescencia, entre otras, pueden resultar difíciles y desgastantes para algunos padres.     



c. Las mudanzas, y más, cuando requieren un cambio a otra ciudad, país, trabajo, colegio. Estos cambios, de nuevo, aunque sean deseados, pueden traer consigo factores estresantes que ponen al límite de sus recursos psicológicos, emocionales y relacionales a los miembros de la familia.     


d. La enfermedad de algún miembro de la familia: el miedo al dolor y a la pérdida, la dificultad a la hora de comunicar dicha enfermedad, etc.     


e. El planteamiento del divorcio a los hijos. Tendremos que cuidar el mensaje que se va a transmitir y  ayudar a los hijos en la gestión psicológica y emocional del proceso de separación.     



f. La inclusión de un nuevo miembro a la familia: por ejemplo, la nueva pareja de uno de los progenitores puede despertar celos, lealtades, etc. Con los que debemos contar y adelantarnos a que ocurran a través de una cuidada comunicación y respeto a los tiempos de asimilación del niño.       

2.     ¿Cómo va a ser el tratamiento en orientación familiar? 


El objetivo será fomentar el desarrollo armónico familiar , trabajando por un lado en los recursos psicológicos e interpersonales que ya tienen : descubriendo sus posibilidades, oportunidades y responsabilidades. Por otro lado, trabajaremos en la adquisición de nuevas herramientas y recursos en los ámbitos psicológico, emocional, conductual e interpersonal.   


  1. Habilidades comunicativas. Trabajaremos sobre la práctica de la escucha activa, la empatía, el lenguaje no verbal, la validación emocional, el respeto, entre otros.   

  2. La asertividad. Conocer y trabajar tu estilo conductual a la hora de resolver conflictos: pasivo, agresivo o asertivo. La persona asertiva es la que es capaz de defender sus ideas y derechos sin pasar por encima de los otros, sabe expresarse y es responsable de sus acciones.   
  3. Búsqueda de soluciones y nuevas vías de acción. Cuando estamos sometidos a estrés nuestras decisiones pueden estar condicionadas y poco maduradas. Es bueno tener un espacio de reflexión común para alcanzar un entendimiento mayor.   
  4. El conocimiento de uno mismo y la autoestima. La introspección es la base de un buen conocimiento sobre los pensamientos, sentimientos y acciones de uno mismo. Una vez existe dicho conocimiento, la autoestima puede fortalecerse gracias a una mayor integración de las experiencias del día a día.   
  5. Aprendizaje de resolución de conflictos. Se trata de encontrar la mejor solución para todos los miembros implicados dentro de ese conflicto de una manera pacífica y respetuosa.   
  6. Indagación y disolución de las creencias familiares limitantes. En las familias se dan creencias sobre los diferentes miembros, fomentando los roles como “bueno”,” pasota”, “malo”, “irresponsable”, etc. Y justamente, esas creencias resultan muchas veces limitantes para la resolución de los conflictos intrafamiliares.   
  7. Facilitar los procesos de desarrollo y del comportamiento humano en el marco familiar a lo largo de los diversos ciclos de la vida familiar.   
  8. Conocer patrones y procesos vinculados a la vida en pareja y en familia.   


En definitiva, nuestro objetivo será fomentar el desarrollo armónico de la familia, a través del desarrollo de estrategias y nuevos aprendizajes. Todas las familias tienen la capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles y dolorosas, y a veces, será necesaria ayuda externa, para salir de los círculos viciosos que contribuyen al dolor e incomprensión dentro de la familia. 


Share by: