Durante la infancia es muy frecuente que se den interrupciones en el sueño debido a que aún están aprendiendo a regularse y es algo totalmente normal, otras veces los más pequeños sufren terrores nocturnos,  pesadillas, mojan la cama… lo que también puede ser normal dentro de su proceso evolutivo. Cuando estos episodios puntuales se hacen regulares y causan malestar e inquietud,  es necesario acudir a un especialista para resolverlos.

¡En Terapia Viva podemos ayudarte!

Te vamos a explicar algunos conceptos de los trastornos del sueño. Según el manual de diagnóstico DSM-V:

Los terrores nocturnos son episodios recurrentes de despertar brusco con terror, que generalmente comienzan con gritos de pánico. Durante cada episodio, existe un miedo intenso y signos de alerta autónoma, como midriasis, taquicardia, taquipnea y sudoración. Existe insensibilidad relativa a los esfuerzos de otras personas para consolar al individuo durante los episodios. No se recuerdan los sueños o el recuerdo es mínimo (p. ej., solamente una única escena visual). Estos episodios causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

En las pesadillas se producen de forma prolongada y repetida sueños sumamente disfóricos y que se recuerdan bien, que por lo general implican esfuerzos para evitar amenazas contra la vida, la seguridad o la integridad física y que acostumbran a suceder durante la segunda mitad del período principal de sueño. Al despertar, el individuo rápidamente se orienta y está alerta. Esta alteración del sueño causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

En cuanto a los Trastornos de excreción, el DSM-V los define como:

Enuresis: Emisión repetida de orina en la cama o en la ropa, ya sea de manera involuntaria o voluntaria. El comportamiento es clínicamente significativo cuando se manifiesta con una frecuencia de al menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses consecutivos o por la presencia de malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico (laboral) u otras áreas importantes del funcionamiento. La edad cronológica es de por lo menos 5 años (o un grado de desarrollo equivalente).

Especificar si es sólo nocturna: Emisión de orina solamente durante el sueño nocturno; sólo diurna: Emisión de orina durante las horas de vigilia; u nocturna y diurna: Una combinación de los dos subtipos anteriores.

La Encopresis se caracteriza por la excreción repetida de heces en lugares inapropiados (p. ej., en la ropa, en el suelo), ya sea involuntaria o voluntaria. Al menos uno de estos episodios se produce cada mes durante un mínimo de tres meses. La edad cronológica es de por lo menos 4 años (o un grado de desarrollo equivalente).

Especificar si se produce con estreñimiento e incontinencia por desbordamiento; o  sin estreñimiento e incontinencia por desbordamiento.

Aunque es posible que su origen sea madurativo, también existen factores emocionales que pueden desencadenar estas problemáticas. Como por ejemplo, un manejo inadecuado de la autoridad y afecto, el uso indiscriminado del castigo, inseguridad afectiva, ansiedad, miedos y fobias, celos por la llegada de un hermanito, o la llegada de otra figura parental o una pérdida importante para él (padres, amigos, mascota, etc.).

En Terapia Viva hemos creado un plan de acompañamiento integral para resolverlo en dos sentidos:

  1. por una parte, intervenimos con el peque, la escuela y el resto de la familia como sistema: Todos somos responsables y ¡todos podemos ayudar!;
  2. por otra parte, no sólo nos centramos en la dificultad concreta del niño (terrores nocturnos, pesadillas, enuresis, encopresis), sino que trabajamos en las consecuencias emocionales, sociales y personales:
    • qué sentimientos le produce (rabia, tristeza),
    • cómo lo integra en el resto de su vida,
    • qué habilidades sociales puede poner en práctica,
    • qué necesita de nosotr@s.

Para alcanzar el desarrollo y la autonomía, es fundamental:

  1. Crear un vínculo seguro con el niño en un espacio de confianza.
  2. Es importante estar en sintonía con el pequeño y seguir su ritmo.
  3. A través del juego terapéutico, el dibujo, la expresión emocional, la expresión corporal y el trabajo con muñecos, los niñ@s expresan sus ideas sobre el mundo, proyectan emociones y sentimientos propios, y hablan sobre lo que les ha ocurrido; pero además, a través del juego:
    • integran nuevos conocimientos,
    • maneras de afrontar sus emociones y
    • comportamientos distintos.

Te proponemos algunas ideas que puedes empezar a poner en prácticas si tu hij@ “moja la cama”:

Tener una buena tolerancia y sensibilidad al problema, por tanto es inadecuado todo tipo de censura, reprimenda, castigo o burla, de parte de ellos o de cualquier miembro de la familia. No se debe recriminar ni castigar al niño/a por el hecho de mojar la cama. En cambio se le debe alabar cuando contenga la orina o no moje la cama.

Aplicar en el niño ejercicios de micción, con el fin de aumentar la capacidad de la vejiga. Esto es, pedirle al niño justo cuando empiece a hacer pis, que detenga la orina por unos segundos y continúe, y vuelva a repetirlo.

 Pide cita en el 644 976 627 y te ayudaremos, la primera es gratuita!