Podemos imaginarnos que es tener un tic nervioso porque: ¿Quién no ha sentido alguna vez que le temblaba un ojo?; o ¿mientras exponía un trabajo en público repetía una muletilla?; tal vez, te tocas el pelo y haces nudos con él; o antes de decir algo importante, puede que carraspees para aclarar tu garganta. Estas “anécdotas” son gestos propios, señas de identidad que nos relajan o estimulan y  que no nos generan malestar.

Los tics nerviosos son movimientos involuntarios y sin motivo aparente de grupos musculares. Tienen en común que son convulsivos, inoportunos y excesivos. El efecto de distracción, la relajación y el esfuerzo de voluntad disminuyen tal actividad; mientras que el mantenimiento de dicho esfuerzo durante un periodo de tiempo, y momentos de estrés y tensión, aumenta su repetición. Suelen aparecen en la infancia, y la gran mayoría desaparecen en la adolescencia y la juventud. Los adultos que los presentan, normalmente, ya los vivieron en su infancia.

Podemos encontrar tics de etiología no neurofisiológica, que se generan a partir de movimientos que en un principio se repetían de forma voluntaria y de etiología neurofisiológica, como el síndrome de Tourette.

Se divide en:

  1. Trastorno de La Tourette
  2. Trastorno de tics motores o vocales crónicos
  3. Trastorno de tics transitorios
  4. Trastorno de tics no especificado

En Terapia Viva nos basamos en la hipótesis de que los tics frecuentemente, están relacionados con una tensión interior que tratamos de reprimir.

Suelen aparecer en situaciones de conflicto y a veces, se cronifican. Un ejemplo, puede ser cuando la persona tiene sensación de miedo a lo que los demás piensen de ella y de ser observado por éstos. En este caso, el tic se sitúa normalmente en el rostro. Es lo primero que vemos de la persona.

En Terapia Viva queremos:

  • Escuchar tu historia y atender tu demanda. Conocer el tic: saber cuando se originó y establecer una nueva relación con él.
  • Facilitarte el aprendizaje de técnicas de control de conducta.
  • Resolver el tic: realizar focusing y visualizaciones para calmar la tensión que a veces hace que aparezca el tic, técnicas gestálticas y emocionales.
  • De manera transversal, vas a aprender a aceptarte, valorarte y crecer en tu autoestima.

Queremos ayudarte y sabemos cómo hacerlo

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