El estrés se manifiesta con agitación y nerviosismo ante la percepción de algo que nos supera. La ansiedad es el estrés que continúa después de que el factor estresante ha desaparecido.

Tanto el estrés como la ansiedad, tienen funciones muy importantes relacionados con la supervivencia, junto con el miedo, la rabia y la tristeza. Para preservar su integridad física ante amenazas, el ser humano ha tenido que poner en marcha respuestas eficaces y adaptativas durante millones de años.

La ansiedad patológica es una respuesta emocional que se caracteriza por un alto grado de activación del sistema periférico (palpitaciones, sudoraciones), sensaciones desagradables (de atragantarse, de ahogo, de pérdida de control) y pensamientos de carácter displacentero (algo malo me va a ocurrir).

Esta categoría engloba otras patologías como:

Trastorno obsesivo-compulsivo: Esta patología se compone de 2 partes. Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imagenes intrusivas que la persona que las tiene, no puede sacar de su mente. La parte compulsiva se refiere a comportamientos u operaciones mentales que la persona realiza, con el fin de neutralizar las consecuencias negativas que dictan tales pensamientos intrusivos.

Ataque de pánico: Se trata de una aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de algunos de estos síntomas: alteraciones cardíacas, sudoración, temblores, sensación de ahogo, sensación de atragantarse, malestar torácico, náuseas, mareo, miedo a perder el control, miedo a morir.

Trastorno por estrés postraumático: Ocurre cuando la persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático y posteriormente, el acontecimiento es reexperimentado a través de recuerdos o pensamientos recurrentes. Generalmente, existe una evitación a llevar a cabo acciones o pensamientos similares a los que estuvieron relacionados con el momento traumático.

Trastorno de ansiedad generalizada: La ansiedad y preocupación es excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades. La persona puede sentir inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del sueño, etc.

En Terapia Viva te ofrecemos:

  • Una exploración de toda la sintomatología física y psicológica vinculada con las situaciones que te provocan la respuesta de estrés. Hablaremos acerca del inicio del problema, momentos más agudos y de que se ha hecho hasta el momento para intentar solucionarlo.
  • A través de técnicas como la hipnosis, el focusing y el mindfulness lograrás una mayor relajación física y psicológica.
  • Exploramos tu historia vital para resolver acontecimientos que pueden estar afectando a tu estrés actual.
  • Con el análisis del pensamiento, la conducta y la emoción, incrementaremos tus sistemas de autocontrol. Y así, descenderá tu autocrítica y aumentará la seguridad en ti mismo.

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