Las despedidas son parte de la vida de toda persona. Casi siempre, ocurren de manera natural, siguiendo algunas etapas: Negación, Expresión de las emociones, como rabia, miedo, tristeza, Elaboración Cognitiva como tratar de entender y asimilar la pérdida y finalmente una fase de despedida. Ver (Fases del duelo)

Recomendamos que, en el momento que el niño experimenta una pérdida, los adultos desarrollen esencialmente dos actidudes. La primera: explicarle lo que está ocurriendo de forma que el pueda entender y asimilar la experiencia. La segunda: ser muy acogedor y estar disponible si el niño necesita expresar sus emociones.

En ocasiones, la familia lleva un gran dolor consigo y es difícil que alguien pueda hacerse cargo. Por este motivo, se tiende a apartar al niño de lo ocurrido y así “protegerle” del dolor.  Pero también, suele ser bueno para ellos, participar del duelo familiar y así hacer su proceso de duelo más acompañados. Aprenderán a expresar emociones, a permitirse sentir, a decir adiós y a quedarse con lo bueno que le dejó la persona, animal o casa que quedó atrás (porque también se hacen duelos de situaciones y cosas). Este acompañamiento les enseñará a afrontar y aceptar situaciones y sentimientos, ayudandoles a superar situaciones difíciles.

Desde terapia viva, abordamos el duelo de diferentes maneras, dependiendo de la edad, educación, aspectos emocionales, creencias religiosas y el objeto de Duelo. El concepto de muerte es abstracto, por lo que con diferentes herramientas psicoterapéuticas como el juego simbólico, la expresión emocional o el trabajo con muñecos, promovemos la asimilación y elaboración del duelo. El niño consigue integrar en si mismo, formas de afrontamientos sanas para futuras situaciones difíciles.

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