COMO ESTABLECER UNA BUENA COMUNICACIÓN EN FAMILIA

 La familia es el núcleo básico de socialización. Por ello, una buena comunicación entre padres e hijos es esencial en este primer sistema, para poder desarrollarse y relacionarse de forma correcta a nivel personal y social.

 Como base de una buena comunicación vamos a apoyarnos en la Comunicación Asertiva. La persona asertiva en familia y en los diferentes ámbitos de su vida, escucha con atención y empatía, pone límites con amor y expresa lo que necesita con respeto.

 ¿Por qué es importante la comunicación asertiva?

Una buena comunicación beneficia a cada miembro de la familia y es imprescindible para el desarrollo. La buena comunicación facilita la educación, el vínculo y el crecimiento (psicológico, social, físico y moral).

La base de la comunicación positiva es el amor y el respeto. Aunque no siempre es fácil tener una buena comunicación entre padres e hijos.  Cada día hay menos tiempo para compartir y dialogar en familia.

Actitudes y circunstancias que no favorecen la buena comunicación y pueden generar problemas y conflictos familiares:

1- La falta de tiempo. Vivimos en una sociedad en la que queda poco tiempo para conversar con tranquilidad y sosiego.

2- Las nuevas tecnologías y la comunicación virtual. El teléfono y las redes sociales invaden cada vez más nuestra vida cotidiana y despersonalizan la comunicación.

3- El estrés. el trabajo, las actividades extraescolares y la enorme posibilidad de ocio que ofrece nuestra época, disminuyen el tiempo para «conversar». De esta forma caemos el riesgo de no elaborar adecuadamente los problemas y los cambios de la vida cotidiana.

4- El conflicto. Cuando hay resentimiento, fuertes discrepancias o choques de valores, la comunicación positiva puede verse amenazada.

5- La falta de habilidades comunicativas. Algunas personas tienen dificultades en las relaciones y eso afecta a la forma en la que se comunican, influyendo en las diferentes áreas de su vida y a las personas que les rodean.

Partiendo de que nuestra actitud para una buena comunicación debe ser asertiva vamos a establecer unos principios básicos que nos ayuden a establecer una buena comunicación con nuestros padres y con nuestros hijos integrando el mundo emocional en cada situación familiar, ya que saber gestionar nuestras emociones va a ayudar a expresarnos más adecuadamente.

Técnicas de comunicación asertiva:

  • Darse tiempo para reflexionar: Reservar un espacio y un tiempo para tener una charla agradable, exponer una necesidad, tratar de resolver un problema. Si nos damos tiempo para expresar lo que queremos decir, si nos paramos a reflexionar, es muy mucho más fácil que podamos ser claros en el mensaje.
  • Buscar el momento adecuado: Si es con nuestros hijos hay que observar que no estén distraídos, que prestan atención o que no estén demasiado cansados. Al igual con nuestros padres o demás familiares, si es momento en el que están muy agobiados de trabajo, o están haciendo alguna actividad, es importante decirles que queréis hablar con ellos pero que podéis establecer un momento para hacerlo. Si es algo urgente puedes decir que te gustaría reservar cinco minutos para poder hablar, lo que puede ser una buena manera de que el otro esté disponible y nos preste atención.
  • Expresarse con claridad. Si nos andamos con rodeos, o hay emociones implicadas como el miedo a que nos rechacen o a que no nos escuchen, puede que el resultado final sea una comunicación confusa o ambigua, que no hará más que confirmar lo que más temíamos: no ser entendido. La reflexión previa de la que hablábamos nos ayudará a clarificarnos y a conseguir que nuestro mensaje sea claro.
  • Ponernos en el lugar de la otra persona. Si alguno de nuestros hijos está especialmente inestable, cansado, o tiene un comportamiento que no entendemos, quizá de una manera no directa, está transmitiéndonos un mensaje. A veces los niños, que no tienen un lenguaje muy sofisticado, trasmiten con emociones y somatizaciones, así que también, es muy importante escuchar el lenguaje corporal. Igual sirve para cuando queremos hablar con nuestros padres, su lenguaje corporal y sus emociones nos van a decir cómo se siente esa persona y así ponernos poder ponerlos en su lugar para poder establecer una comunicación efectiva y sana, respetando los límites de la otra persona y los propios.
  • Tener en cuenta las emociones propias. Nuestras emociones nos van a indicar si es un momento adecuado para comunicarnos, para poner límites o tomar decisiones. Por ejemplo, si estamos muy enfadados, muy exaltados o tristes, es muy posible que nuestra comunicación se vea distorsionada por ello. En estos casos, hablar un poco de nuestras emociones con la persona adecuada, posponer decisiones, darnos tiempo, nos ayudará a gestionar las emociones y ver con mayor claridad a la otra persona y lo que queremos comunicar.
  • No interrumpir: Tener paciencia y no interrumpir a la persona que está contando algo que le ha pasado o quiere tener tiempo para poder explicarnos bien lo que necesita. Tenemos que parar las ganas de intervenir y hablar por encima del que nos habla. Hay que esperar a que termine su exposición.
  • Prestar atención y escuchar activamente al otro de tal forma que podamos hacernos una idea de qué es lo que nos está queriendo decir. Estamos acostumbrados al multi-tasking y hacemos miles de cosas a la vez. Alguien puede estar hablando con nosotros mientras hacemos la comida, mandamos un wasap o enviando un e-mail. Es importante dar un espacio a la persona para escucharla y atenderla activamente, prestarle toda la atención y poner el foco en esa conversación de tal forma que esa persona sienta que estamos ahí.
  • Liberarnos de los prejuicios. A veces, mientras nos están hablando podemos tener una voz en nuestra cabeza sobre lo que está bien y lo que está mal, a cerca de lo que nos cuentan nuestros hijos o padres. Hay que ponerse en el contexto de las situaciones y no juzgar a la primera. Se pueden hacer preguntas abiertas para animar a la persona a que se exprese y se desahogue. Hemos de tener en cuenta que el juicio genera desconfianza e interrumpe la comunicación.
  • No des un consejo, ni ofrezcas una solución si no te lo piden. Muchas veces lo que nuestros padres y nuestros hijos necesitan realmente es un soporte, que estemos ahí, un apoyo emocional y afectivo. No hace falta dar el mejor consejo, ni que te quiebres la  cabeza para ayudarles a solucionar sus problemas. 

Tips para conseguir una buena comunicación en familia:

Con los hijos: La hora de dormir puede ser un muy buen momento para compartir, contar algunas experiencias del día, hablar sobre algunos problemas. Cuando las luces están apagadas, las barreras tienden a desaparecer. Es más fácil así hablar con el lenguaje del afecto.

En familia: La hora del almuerzo familiar o cena es una oportunidad en la que generalmente están todos y donde puede preguntarse acerca de lo que ha pasado durante el día, intereses nuevos, amigos, planes familiares, compartir experiencias, logros, preocupaciones.

Lugar: Buscar un lugar neutral cuando hay un conflicto, como quedar a tomar algo fuera de casa. Esto dará tiempo para la reflexión, enfriará un ambiente tenso y favorecerá el diálogo.

EN TERAPIA VIVA PODEMOS AYUDARTE 

HAZ CLICK AQUÍ PARA CONSEGUIR TU PRIMERA SESIÓN GRATUITA