Estas pautas son una guía muy útil para padres, profesores y adultos que conviven con adolescentes

No conviene

  1. Discutir entre los padres delante del adolescente. Tienden a conseguir lo que quieren a través de las fisuras de los adultos. Pueden mentir y generar estrategias entre ellos para salirse con la suya.
  2. Reñir al adolescente delante de otros adultos ni otros adolescentes. Cuando no se le explican las cosas con respeto y cariño puede, por un lado, tener una conducta adaptada (decir a todo que sí, pero la siguiente vez hacerlo de nuevo) o puede ponerse agresivo.
  3. Gritar ni pegarle. Los adultos a los que sus padres han pegado en su infancia tienen más probabilidad de hacer actos fuera de la ley y/o tener conductas de agresión hacia sí mismos (como autolesiones, consumo de alcohol y otras drogas) y  hacia los demás.
  4. Ser excesivos. El adolescente está aprendiendo a comportarse y necesita comprensión, aceptación, apoyo y cariño. Si ante un error el progenitor exagera, es muy probable que se termine a gritos. Una buena forma es preguntar, lo más calmado posible, la opinión del joven al respecto y a partir de ahí hablar de las diferencias en la opinión de cada uno.
  5. Modelos parentales. Muchas veces se le pide al adolescente que no fume, que no tome alcohol, que no grite, que no pegue, que sepa controlarse y, por otro lado, se le pide que sea aplicado en sus estudios, que tenga amistades sanas, etc. En esto tiene siempre más peso el modelo (lo que las figuras parentales hacen en sus propias vidas), que lo que dicen.
  6. Sin peros. Hay veces en las que los adultos están tan cansados que cuando el adolescente hace algo bien se le dice “has recogido tu habitación… pero ¡mira cómo has dejado el baño!”. Es fundamental no desvalorizar los avances del joven. Y siempre centrados en una acción, para que le quede claro que ha hecho bien y que mal.
  7. “Profecía autocumplida”: el adolescente acabará comportándose siempre de la manera en que se le dice que se comporta a veces. Si, por ejemplo, se le dice siempre que es un “desordenado”, acabará por asumirlo, no se molestará en ordenar su cuarto de vez en cuando, porque en algún momento acabará oyendo “eres un desastre, SIEMPRE tengo que andar recogiendo detrás de ti”, etc.

Hablar de los hechos y describir la conducta de una manera concreta

  1. En vez de “Eres un caprichoso”, diremos “cuando no te compro la chaqueta más cara, te enfadas y nos hablas mal, y eso no nos gusta”.
  2. En vez de “Te pones muy agresivo”, diremos “empujas y pegas a tu hermana cuando ella no tiene tu misma opinión, y eso no está bien”.
  3. En vez de “Eres un desobediente”, diremos “no te quieres poner a hacer tus deberes cuando estás jugando a la play, y todos los días tenemos riñas por eso”.

Sí Conviene

  1. Poner normas. Huir de extremos autoritarios o indulgentes, fijando límites y normas claras, razonables y bien explicadas, es la mejor estrategia.
  2. Dar apoyo. Necesita aceptación, reconocimiento y elogio cuando se esfuerza y aliento para desarrollarse en las áreas en las que tiene dificultades.
  3. Demostrar el amor. Los adolescentes necesitan poder contar con sus padres, que se comuniquen con ellos, que les dediquen tiempo y que demuestren que se preocupan por tu bienestar. Los padres pueden querer a sus hijos y al tiempo rechazar lo que hacen de forma inapropiada. Los hijos necesitan tener claro que sus padres les quieren por encima de todo.
  4. Respetar al adolescente, que sea tratado de manera que se aprecien sus diferencias y se le trate como a una persona.
  5. A los adolescentes les gustan los retos. Cuando se intuye que no va a hacer lo que se ha establecido como norma (deberes, horarios) conviene decirle: “te reto a que termines tus deberes en 30 minutos, yo sé que tú puedes”. De esta manera, se le propone una superación personal.
  6. Utilizar el humor para educar. No siempre tiene que ser desagradable ni desesperante. ¿Te apetece levantarte conmigo a las 8.00 mañana y contarme cómo vas en las clases? (le inculcas horarios), ¿te apetece poner un poco de música y ayudarme con el orden de la casa? (le inculcas orden).
  7. Utilizar la vía de aprendizaje del adolescente. Se aprende por observación, por exploración, por modelaje, por imitación… ¡descubre cual es la que mejor funciona con tu hijo!
  8. ¿Cómo nos relacionamos con los otros de la casa? Dar ejemplo. Una manera fundamental de aprendizaje es a través de la observación de cómo se tratan unos a otros en la familia. Por ello, ser respetuosos, compañeros, cariñosos, y empáticos es fundamental para que el adolescente las desarrolle.
  9. Ser coherentes. Todos los adultos que conviven deben tener la misma opinión sobre las normas de la casa. Hay que hacer una reunión cada mes para poner en común normas y consecuencias, y revisar cuales funcionan y cuáles no.
  10. Si queremos fomentar en el adolescente una conducta, hay que decirle lo que se espera de él “estoy segura de que mañana terminarás el trabajo que tienes que llevar a clase”, “confío en que este fin de semana encontrarás un rato para recoger tu cuarto”
  11. Facilitar experiencias. Según los recursos de cada familia conviene facilitarle que conozca cosas nuevas. La curiosidad le hará probar nuevos deportes, o nuevos intereses académicos, experimentar expresiones artísticas, o probar en actividades sociales. La exploración es fundamental en la adolescencia.
  12. Reconocer las cosas que hace bien el adolescente. Reforzárselas diciéndole “nos hemos dado cuenta de lo que ha hecho y  nos encanta”, abrazos, sentarse cerca de é, apoyarle en lo que se le da bien…

Comunicarse con el adolescente

  1. Escucharle. Mejor no interrumpirle, solamente escucharle. Mejor no sermonear, mejor dar pocos consejos, así los pedirá cuando realmente los necesite.
  2. Buscar y encontrar ocasiones para hablar sobre lo ocurrido durante el día. Explorar preocupaciones, miedos, éxitos… igual que se pueden hacer cosas compartidas como lavar el coche, hacer la compra, cocinar…
  3. Aunque el adolescente opine diferente, hay que dejarle y animarle a que dé su opinión. Su opinión se está formando y es importante que sea escuchada. Mientras no se respete su opinión, será difícil que el adolescente se abra y cuente sus preocupaciones, intereses, etc.
  4. Hablar sobre sus intereses. Aunque a veces sean aburridos sus temas, es fundamental para su desarrollo. Los temas que suelen importar en esa época son:
    1. Los estudios. ¿Qué tal en clase hoy? Bien. Ante una pregunta general una respuesta general. Hay que buscar cosas concretas ¿Cómo te va con las ecuaciones de 2º grado?, ¿Hay algún compañero nuevo en el equipo de baloncesto?, ¿Cómo es un profesor?
    2. Si es aficionado al deporte o seguidor de un equipo pregúntele por cosas concretas de ese tema. La música es algo que atrae durante algún tiempo a casi todos los adolescentes y es bueno que los padres, como mínimo, conozcan los nombres de los cantantes favoritos de su hijo.
    3. Los adolescentes se preocupan bastante por varias razones (sus amigos, su sexualidad, su aspecto físico) ¿Qué importancia tiene para ti?, ¿Con qué frecuencia te preocupa?, ¿cómo te hace sentir?, ¿te pone triste, enfadado o te da miedo? ¿Te parece un problema pequeño, mediano o grande? Conocer la magnitud y la importancia de sus preocupaciones permite al adulto decidir mejor como afrontarlo.
    4. A los adolescentes les gusta hablar y participar en las decisiones familiares, igual que les gusta ser tenidos en cuenta en las normas que les afectan individualmente. Tomando parte en las conversaciones familiares se sentirá más seguro y más vinculado emocionalmente a la familia.

Consecuencias

  1. La consecuencia debe ser proporcional a lo que “ha hecho mal” el adolescente.
  2. El castigo debe ser inmediatamente después de la conducta que queremos modificar.
  3. No hay que entrar en discusión, mejor ser breves, concisos, claros.
  4. Todos los adultos deben apoyar la consecuencia que haya puesto otro adulto. Las fisuras entre miembros de la familia no son buenas.
  5. Todos los adultos deben conocer y llevar a cabo las mismas consecuencias cuando el adolescente hace algo que la familia no aprueba. (todos los miembros de la familia deben tener claras las cosas que no se aprueban. “A veces puedo portarme mal y a veces no”, eso no funciona, la norma es siempre la misma)
  6. Deben ser cortas. De no más de 10 minutos.
  7. No castigar con lo social: bajar al parque, quedar con amigos,…
  8. Castigar con máquinas: televisión, ordenador, consola…
  9. No castigar con enfado por parte del adulto. “ahora no vengas, estoy muy enfadada”. El adulto está en calma. Le está enseñando que sus actos tienen consecuencias; pero que su cariño por él está por encima de lo que haga.

Cuidado con los castigos: (estos sirven para desaprender una conducta que no nos gusta, pero no aprenden la conducta que queremos. Esto lo aprenderán con refuerzos)

Si se le castiga demasiado, puede aprender a engañar e insensibilizarse.

No amenazar. Genera temor y desconfianza.

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